Dirigido a Maribel de Valencia y a otros que como ella tampoco saben
quien es el tío Maragato, y no lo preguntan...
Es normal que no
sepas lo que es porque para jugar al Tío Maragato (es eso, un
juego) hacen falta cuatro cosas cuatro, básicas y por este orden:
- Una bodega.
- Una vela o varias (esto es a gusto de la chicas sobre todo), las bombillas son menos intimas.
- Un mínimo de tres jugadores (es recomendable que sean más pero sin barullos).
- Vino de El Maderal (si esta picado dejadlo para
la ensalada y si tiene posos con un poco de papel de plata se oculta
de la vista).
1. Nombres
Es un juego colectivo y como en todo juego colectivo tiene que haber
una madre. Ésta es el Tío Maragato (Jose el de Petra lo borda).
El Tío Maragato nombra a los jugadores y a cada uno le dará un nombre
elegido por él o bien aceptando el propuesto por el jugador. La gracia
reside, evidentemente, en los nombres. Estos han de ser de personajes más
o menos conocidos del pueblo tanto difuntos como vivos (siempre con mucho
respeto ya que no deja de ser una forma de honrar su memoria, en el caso
de los difuntos). De la gracia del Tío Maragato dando nombres viene
mucha de la diversión ya que el recordar los nombres posteriormente y
hacerlo rápido es una de las formas de no perder.
Por curiosidad algunos de los nombres que se han venido utilizando desde
tiempos ha son: "Lagarto a la hura que viene Lin", "Urcisino Virgendios",
"Fernando el Tranquilo", "Vicente Macamé" (apocope de vaca ven),
"Esteban Macamé", "Gini voy a nícalos", "Mercurial Pondebeber",
"Beatriz la que va a misa", "El tío Uco", "el tío Bertol",
"Marcial Cañizo", y tantos otros, siempre con todos los respetos.
Una vez nombrados los jugadores y habiendo cada uno memorizado el suyo
y el de los demás (esto ya en gustos), se jugará alrededor de una mesa o
cualquier otro bien mostrenco que sujete la botella o la jarra de vino.
2. Liturgia
La liturgia es como las misas de Don Tomas, rápida y breve (aunque sentida).
El Tío Maragato pronunciará la frase de apertura del juego:
- Nadie ausente. Silencio.
A partir de ese momento solo puede hablar él. Si alguien habla y no le corresponde
por el turno del juego pierde (y bebe un vaso de vino, o que esperabais). También
en su defecto puede decir, por ejemplo:
- Ausente el tío Uco.
A partir de ese momento y hasta que alguien pierda nadie puede
nombrar al tío Uco, ni el tío Uco puede hablar. Si sucede lo
contrario el que lo hace BEBE.
También puede suceder que ausente a uno, o varios jugadores (la cosa se va
complicando) y que no haya dicho silencio. Él puede seguir con su liturgia
hablando de lo que le venga en gana y todos los demás igual, pero desde el
momento que diga silencio nadie hablará si no le toca.
Si lo hiciera BEBE un vaso de vino.
Esto es el comienzo y parece sencillo, pero a medida que la jarra
se va menguando os garantizo que el acordarse de quién está ausente,
presente o hablar cuando te toca se complica de manera enorme.
Después de mandar silencio el Tío Maragato seguirá con su
liturgia:
- En casa del Tío Maragato mataron un gato (aquí
las variaciones las marca el propio Tío Maragato y se puede morir
desde una perrigalga parda hasta una mula torda), quién
lo mató?
El Tío Maragato señalará a uno de los del corro y el señalado tiene
que decir un nombre necesariamente:
- El tío Uco!
a lo que el personaje tío Uco ha de responder:
- Mientes bellaco!
y el antes señalado dirá entonces:
- Quien lo mato?
y el personaje tío Uco ha de nombrar a otro de los jugadores:
- Urcisino Virgendios!
y éste volverá a decir:
- Mientes bellaco!
...y así hasta que alguien pierda. El que pierde BEBE.
3. Reglas
La liturgia es obligatoria. Se puede variar, siempre y cuando se
acuerde, sólo la pregunta quien lo mató, por quien lo mato pues?,
quien lo mato entonces?, etc pero todo lo demás es inalterable.
Las variaciones se hacen para poner nervioso al de enfrente y
hacerle perder, y por consiguiente BEBER.
Cada jugador puede nombrar a todos los demás, incluido el Tío
Maragato, siempre que no estén ausentes. Si alguien nombra
a un ausente pierde y BEBE. Si el ausente es nombrado y no se
acuerda y habla pierde y BEBE.
Si el Tío Maragato ha mandado silencio y alguien habla cuando no
le toca pierde y BEBE.
Si alguien se queda en blanco y no se acuerda de alguno de los nombres
no ausentes, o no responde con prontitud (no vale pensar), pierde y BEBE.
El Tío Maragato es un comodín ya que es el nombre que rima en asonante
con todo lo demás (bellaco, gato, mató) por eso es el primer nombre que
se te vendrá a la mente si no estás muy atento. No es muy recomendable
puesto que suele ser el jugador más experimentado e incluso puede suceder
que el propio Tío Maragato se haya ausentado a sí mismo al comenzar la
ronda y si lo nombras pierdes y BEBES.
Si alguien se nombra a sí mismo pierde y BEBE.
Si alguien nombra a otra persona presente y mira a otra y éste responde
en lugar de aquel, éste pierde y BEBE. Si éste no responde (ya que no se
le ha nombrado) y el nombrado de verdad no responde, pierde y BEBE.
Beber es obligatorio. La medida se establece antes de empezar y antes de
empezar se pone (si se quiere) tope de vino o tiempo hasta que se agote
uno o el otro. Si alguien pierde y no bebe se le hecha de la bodega.
Es un deshonor para el resto que se juegan lo mismo (cogerse una melopea
de cuidado). La medida es la misma para ambos sexos y el que pierde bebe
todo lo que le ha servido el Tío Maragato antes de volver a empezar.
El secreto es no parar, ir muy deprisa y aguantar la risa porque si te nombran
y te estas riendo (como tu contrincante tratará de hacer) y no sigues pierdes y BEBES.
En fin es un juego de cuadrilla y de bodega. Abstemios absténganse y niños
a la cama que hay que descansar.
4. Versión con números
Aunque es menos emocionante y divertido se puede jugar con números
en vez de nombres. En esta modalidad el cuatro o cualquiera que acabe
en cuatro (menos el catorce) no sirve. Cada jugador tendrá un número
correlativo o no y la liturgia es la misma. Se añade que el que
diga un cuatro o cualquier de los que acaban en cuatro (menos el
catorce) pierde y BEBE.
Recomiendo la primera (la versión con nombres).
Que recuerdos de esas tardes de Semana Santa ("resucitó, resucitó,
aleluya, aleluya" --póngase entonación--) antes de sacar las andas
y casi matarnos por el barranco de Pilatos por haber perdido más
veces de las que tocaba, o esas Magdalenas gloriosas de hace
años...
Un saludo a todos