AVEC LA VIE I
Avec le temps...
avec le temps, va, tout s'en va
on oublie le visage et l'on oublie la voix
le cœur, quand ça bat plus, c'est pas la peine d'aller
chercher plus loin, faut laisser faire et c'est très bien.
Leo Ferré
Ocurrió una tarde-noche entre el viento festivo de los encuentros navideños, ya pasadas las navidades de la Navidad (partida arriba, partida abajo, mirada furtiva aquí o mirada encontrada allá) donde siempre nace el mismo Niño, portador, hay quienes se atreven a aseverar aún, y ¡ojalá fuera cierto!, de paz y amor, aunque luego pocos cumplan con ese rito cristiano.
Narran, relatan, cuentan cuatro escritos (también lo hacen otros llamados apócrifos) reconocidos por Ratzinger&Company, que Aquel Niño nació desnudo como todos y pobre como ninguno. Lo llaman o lo llamaban, El Hijo del Hombre, El Elegido, El Cristo, El Mesías, El Cordero, El, El Salvador, El Hijo de Dios, El Verbo… no sé si se me olvida algún otro nombre; seguro que cualquier cura sabe mucho, pero que mucho más de este tema que yo.
“Miseria
de omne” somos todos, o dioses diminutos, que es como no ser nada, pero algunos, ni siquiera esto último son. Muchas veces ocurre que si no se está en guerra con el vecino, bien se está con el que se tiene al lado o bien con uno mismo. De todas formas, El Cristianismo, copión ramplón como nadie, dejó de lado, no porque no lo conociera, a un hombrecillo coetáneo de socráticos inmortales, que farol en ristre encendido con “flamma” simbólica dentro, sólo buscaba un hombre por las calles de la antigua Grecia, y no al hijo de un dios; buscaba al “Hombre Integro”, pero no se topó con ninguno que reuniera las condiciones para serlo. Aún hoy en día también sería difícil encontrar un hombre íntegro.
“Cada santo que aguante su vela”
Este comentario, con pormenores poco interesantes desde mi punto de vista, le oí a alguien al que presto con gusto mi pluma, aunque veo, como cronista de este breve y nada fácil manual para muy iniciados, que toda opinión tiene mucho de subjetiva.
Aunque un comportamiento esférico o plano no tenga una historia jugosa que contar, y aunque no sea ella madera-madera de roble, tampoco es simple viruta ni serrín, deshechos de carpintería.
Tomando como dogma de fe el genial y archiconocido dicho de Gracián, intentaré ser un fiel acólito de su doctrina, dándole a mi musa créditos que entrañen una labor de síntesis, siempre laboriosa, y por ende, llena de artificio:
SONETO PARA EL CANTO DEL CISNE
Erase una vez quien, porque era,
agarrose a puentes con letanía.
Cálculo, entre el humo, no veía
el inicio de lo que fuera hoguera.
A la mar salió, barca velera,
todavía esencial y elegía.
Sin el cuerno largo, aún reía
lo que era opaco y sin solera.
Esfumose lenta, en la mar, la mar,
en el puente de la hora, la hora,
pero renació cojuelo conserva.
Se oyeron los silencios cantar
y gozoso anzuelo que decora,
pan y vino, y fuese de reserva.
AVEC LA VIE II
Avec le temps...
avec le temps, va, tout s'en va
on oublie les passions et l'on oublie les voix
qui vous disaient tout bas les mots des pauvres gens
ne rentre pas trop tard, surtout ne prends pas froid.
Leo Ferré
DIALOGO
Llora que te llora, lloro
razones de estúpida muerte
cuando llegan las tardes de agosto
y viene a mi voz tu recuerdo.
Felices atardeceres eternos,
sonajeros hoy del viento…
Caracoles de luto me dicen
que el estío es el invierno,
que la luna de tu gracia
ya no se desliza entre los sueños.
Tan pronto se quebró tu talle,
que ando propinando zancadas
por absurdos recovecos del alma.
Si yo pudiera pisotear el gusano,
créeme, mi pequeña Ana,
que te llevaría de mi mano
por la belleza y su palabra.
Juntos pasearíamos de nuevo
junto a aquellos arroyuelos
con alameda,
donde el mirlo
festejaba, cantando,
tu dulce presencia,
y yo, trinando, festejaba
unos labios, que tu bien sabes
cómo me adoraban.