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La Opinión de Zamora/Cartas del lector - 12.06.2008
Cuando los periodistas se convierten en noticia continua porque dan "noticias", se produce
un fraude de objetividad. Las cotorras, que diría Searle, obedecen a un acto de habla
perlocutivo para necios, a los cuales les da igual que le digan "H" que "B", porque para
ellos cotorra y Biblia son la Biblia.
Cuando lo grosero y chabacano es postulado desde el púlpito de las ondas hercianas como
canónico, sólo los ignorantes se frotan las manos. Y es que en un país donde el analfabetismo
funcional, (ese analfabetismo que falló en comprensión lectora en los "pisas" anteriores)
quiere imponerse cual "Quijote" de Avellaneda frente al verdadero "Quijote" del manco,
chirrían los goznes desengrasados de la incultura de este país. El inmenso legado cultural
clerical del país se ve empañado por una decadencia extrema, por una animalización
ejemplarizante que a Esopo y Pedro Alfonso repugnarían. El mundo animalesco o de la cotorra
"cortifaja enteriza" se ha instalado con el beneplácito de los altares. Es como si hubiera
llegado el Anticristo, pues el hercio sacro no habla de amor, no habla de amar al prójimo,
sino más bien propaga el odio al otro bajo la apariencia de una libertad de opinión que él,
el alto clero, históricamente reprimió con ferocidad, e incluso con crueldad. Yo me pregunto
sobre la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, y que no es otra razón que la inmensa
paradoja que significa intentar crear amor propagando odio. Creo que la paradoja es la figura
retórica que más perplejidad produce, sobre todo cuando es tan notoria.
Alfonso Toribio Toribio
El Maderal (Zamora)
NOTA DEL AUTOR:
Perlas literarias como esta, dicha por Federico Jiménez Losantos y referida a Zapatero,
de estilo raquítico y pequeña grandeza, son las que critica este artículo:
“¿Quiere una manera de canalizar la agresividad? Pues hombre, ponga en las esquinas de
cada manzana una muñeca hinchable para que la apuñalen. Y además, ya si la pone con su cara,
pues entonces la canalización será completa. La bella Bibiana, o Bibiano, o Aída, o Aído, o
Aíde, pues en fin”...
Artículo original:
http://www.laopiniondezamora.es/secciones/cartaLector.jsp?pNumEjemplar=2008061200&pIdCarta=2610
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