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CARTAS DEL LECTOR - 09.02.2008
Resulta que uno de los pilares primordiales del Evangelio y que figura entre las Siete
Bienaventuranzas ("Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados
hijos de Dios"), deviene anatema en la persona de don José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Dialogó
o negoció el Vaticano con el III Reich, señor Martínez Camino? ¿Son galgos o podencos? ¿Son
conversaciones o negociaciones? Para mí, tanto monta Isabel como Fernando, porque a cualquier
ser humano de buena fe, crea o no crea, el verse frente a asesinos natos en conversación o en
negociación, le repugna. Pero a veces, cuando se tienen responsabilidades de Gobierno, hay
que hacer de tripas corazón y buscar eso que se olvida en muchas ocasiones y se llama bien
común. Zapatero es una especie de hereje, es el único que negoció, y éste es su pecado:
"negoció" en vez de "conversar" con terroristas. Los otros presidentes anteriores sólo fueron
a jugar al parchís con los terroristas, a decirle que fueran buenos, y a echar un "parlao"
amistoso con ellos, "parlao" que consistía en hablar del sexo de los ángeles, en discernir
que, como ya que existe la palabra "puchero", a lo mejor también debería existir la palabra
"puchera" con el significado de "consorte del puchero".
Porque, señores votantes indecisos, Aznar no negoció, dialogó o conversó, según le he oído
decir hace poco también a Esperanza Aguirre. ¿A qué fueron entonces los enviados de Aznar a
Zürich? Debe ser muy constructivo y enriquecedor ir sólo a "conversar" con terroristas. Por
cierto, el mediador de esas "conversaciones" fue el entonces obispo de Zamora y ahora obispo
de San Sebastián, monseñor Juan María Uriarte, eclesiástico él, dicen que afín al PNV. "Son
galgos". "No, estás equivocado, son podencos." Amén, y basta ya, señor Martínez Camino, que
ni usted ni su cúpula, tienen, en un estado aconfesional, la responsabilidad que les otorgó
el IV Concilio de Letrán, y que se llevó a cabo desde el púlpito mediante el "Disciplina
Clericalis" de Pedro Alfonso como modelo de los "exempla", para formar a un ciudadano que ya
no es, ni ignorante ni analfabeto.
Alfonso Toribio (El Maderal)
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