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Alfonso Toribio Toribio - Cartas al director
(en respuesta a la carta incluida a continuación)
Lo de la formación de algunos médicos del Sacyl, que deberían ser, creo, los formadores de “técnicos de ambulancia”, es para enmarcar.
Hay un médico que ejerce en un sitio de cuyo nombre no quiero acordarme, que no ha mucho tiempo, diagnosticó “taquiarritmia ventricular con saturación de oxígeno en sangre O2 del 74%”. No quiero ni pensar en la existencia de muchos colegas de don Julio en el Sacyl, que como este escudero ignorante, con un cuadro como ése, no pongan ambulancia siquiera (se necesitaba Uvi).
Si vivieres, veredes más… amigo González. Pero no creo que vos oséis criticar a los que, como vos, discípulos de Hipócrates son.
Colegas suyos se preguntan si este “Sanchón” de Avellaneda, que no de Cervantes, es galeno, aunque de tal ejerza. A lo mejor se da la circunstancia de que en Castilla y León los usuarios estamos todos encantados y en “Babia”, y la culpa de que no funcione la sanidad, en algunas ocasiones, la tienen los “técnicos” que no ha formado el Sacyl.
Según vosotros, los galenos, la culpa siempre es de los otros, nunca vuestra, de que sea así se ocupan el marqués y marquesa, es decir, los colegios de médicos.
Empezar la casa por el tejado
Julio González Sánchez - 08/02/2007
Lo del SACYL es de traca. Seis meses después de poner en marcha el nuevo servicio de ambulancias, se dan cuenta de que es necesario formar a los técnicos que acompañan al conductor. ¿No hubiera sido más razonable hacerlo al revés; es decir, haber formado bien al personal y luego iniciar el servicio?
Una anécdota de un compañero médico durante una guardia: Solicitaron una Unidad de Soporte Vital Básico para trasladar a un paciente al hospital. Se requería que llevara oxígeno.
El conductor le pidió al técnico unas gafas (un dispositivo que se conecta a la bombona de oxígeno y se coloca en la nariz del paciente). Este se presenta... ¡con unas gafas de sol! Cosas veredes, amigo Sancho.
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