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   TIERRA DEL VINO: TOMÁS DE LA IGLESIA, SACERDOTE DE EL CUBO DEL VINO: «HE PROCURADO PONER EN PRÁCTICA EL EVANGELIO, SOBRE TODO EN CUANTO A MI LABOR CON LOS POBRES»
S. Ramos
 
 
  El sacerdote Tomás de la Iglesia mostrando una orla de su promoción del año 1955
 «Mis recuerdos más dramáticos están ligados a Benavente, donde los mineros de Asturias mataron a mi padre».


 Foto: El sacerdote Tomás de la Iglesia mostrando una orla de su promoción del año 1955.
 
 
 

El sacerdote de Cubo del Vino, El Maderal y Mayalde, Tomás de la Iglesia, con 75 años y a punto de cumplir los 76 es el cura con más antigüedad del arciprestazgo del Vino. Y lo que le queda, ya que a día de hoy, permanece en activo, atendiendo las tres parroquias a pesar de haberse jubilado la pasada primavera. Los cerca de 52 años que lleva ejerciendo en las comarcas de Sayago, Guareña o el Vino entre otras, le hacen un testigo excepcional de la evolución de estos pueblos y un buen conocedor del mundo rural.

- En mayo llegó a la jubilación y sin embargo su labor pastoral se prolonga. A estas alturas, ¿Cómo lo vive usted?

- Con la misma ilusión que cuando empecé por hacer algo positivo en la misión pastoral que desempeño. Hay una enorme falta de curas y mientras me necesite el señor obispo y yo tenga cualidades para hacerlo permaneceré diligente. Mi máxima ha sido la fidelidad al Evangelio y he procurado seguirla durante toda mi vida.

- Siempre ha trabajado en el mundo rural y sin embargo usted nació en Zamora capital.

- Así es, en el barrio de San Lázaro. Me crié al lado de gente que alcanzó después cierta notoriedad, y con los que mantengo aún amistad: el político Demetrio Madrid, o Cesáreo y Antonio Hernández, padre y tío respectivamente del actual subdelegado del Gobierno, a los que conocí como vecinos en el barrio y con los que pase maravillosos ratos. Mis recuerdos más dramáticos están ligados a Benavente, donde los mineros de Asturias mataron a mi padre durante la guerra civil. Era guadagujas en la estación de tren, fue tremendo. Mi madre quedó viuda con poco más de treinta años, a cargo de tres hijos y en una situación muy precaria. Pasamos mucha necesidad.

- ¿Influyó esta situación para ingresar en el seminario?

- En aquel contexto, lógicamente era una solución, pero contando entonces con la ayuda que recibimos tanto de las instituciones como de particulares a los que estaré eternamente agradecido. Gracias a una beca de la Diputación y a otra de libros por parte de Falange pude realizar mis estudios de Teología, Humanidades y Filosofía. Diariamente iba a comer al Auxilio Social. Eran tiempos muy duros. Recuerdo levantarme a las seis de la mañana para ir todos los días a misa. La dureza de la vida te hacía pensar. Yo fui trillique (el que va a trillar) para ganar el pan y aprendí a respigar junto a mi madre. Eran tiempos de miseria. Ella trabajaba en la Gota de leche (la maternidad) y siempre le daban una botellita para que me la llevara al seminario.

- Si no hubiera ingresado en el clero, que le hubiera gustado ser.

- Quizá futbolista. Y le digo esto porque yo era muy bueno con el balón y en el año 47 el Madrid me quiso fichar. Pero la vida, sin duda, no había encauzado mis pasos por ahí. Con el tiempo he permanecido fiel a este deporte y hoy día son un apasionado hincha del Barcelona.

- Teología, Filosofía, Humanidades. ¿En qué año canta misa?

- Acabé los estudios en 1955, pero por el Privilegio de la Inmaculada, pude cantar misa un año antes, para pasar más tarde a oficiar en Almaraz de Duero y como profesor en el colegio de Fuentesaúco dando francés y literatura, labor que compaginaba con el sacerdocio en este pueblo y Villamor de los Escuderos. En El Maderal llevo 34 años y en El Cubo, donde vivo, 27.

- Antiguamente, el cura, el maestro y el médico eran las figuras capitales de cualquier entorno rural que se preciara.

- Así parecía, pero la realidad era otra, ya que el cura no ha sido nunca un funcionario, lo que equivaldría a olvidar su misión pastoral. En el ámbito rural hay que tener mucho cuidado porque todos los ojos están puestos en ti. Mi norma siempre ha sido aparecer poco en público; lo que interesa son las obras, y el buen ejemplo, lo entiende muy bien la gente.

- Y como testigo excepcional, seguro que atesora un buen porcentaje de vivencias que explican los cambio en el entorno rural

- Ya lo creo, pero a lo que nunca me he podido acostumbrar es a esa mentalidad tan tradicionalista de la gente de los pueblos. No se ha sabido vislumbrar por dónde iba la vida y tampoco lo que significa el progreso. Fíjese usted lo que está pasando con el campo, una actividad englobada en el sector primario que está abocada a desaparecer. Aquí, en una comarca muy cercana a nosotros y ya de Salamanca como es La Armuña, lo vieron claro en los años 60 y los agricultores empezaron a comprar pisos en Salamanca, donde han podido vivir sus hijos cuando han ido a estudiar la carrera. Es una zona humanamente riquísima, porque el 90% de las personas están especializadas, han podido seguir sus estudios.

- ¿Los jóvenes de ahora son menos comprometidos que antes?

- Absolutamente. A la juventud hoy se le ha mermado hasta la capacidad de pensar, y ello es debido al estado de bienestar que se ha conseguido. No hay ahogo por nada y de esta situación mucha culpa la tienen los padres. Llegan cansados a casa de trabajar y está "la tonta"para entretener a todos. La televisión elimina : el mensaje, el diálogo, la creatividad, la predisposición al trabajo. Es grave todo lo que estamos viviendo.

- Además de cura se le conoce como el pastor de pobres y peregrinos.

- Yo he procurado poner en práctica el evangelio, fundamentalmente en cuanto a mi labor con los pobres. Con esta idea surgió el primer albergue de Cubo del Vino. He sufrido muchas odiseas y puñaladas con la miseria. Más tarde, ante la falta de recursos propios y la nula implicación de las administraciones, abrí otra habitación para dar cobijo a los peregrinos por el módico precio de tres euros, aunque pocos entregaban la aportación voluntaria. En septiembre voy puntualmente todos los años a Santiago de Compostela, donde conocen bien mi labor, y digo misa.

- ¿Por que la nueva ley de educación, en el apartado de la religión, provoca tanto rechazo en la iglesia?

- Yo me remito al artículo 27 de la Constitución Española consensuada por todos los grupos políticos, que reconoce el derecho a la educación que tienen todas las personas y la libertad de enseñanza. Y en el punto tercero dice textualmente: "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones".

- En su larga trayectoria profesional habrá conocido a un buen número de obispos.

- Ya lo creo. El primero creo que fue don Jaime Fontandreu, muy buena persona. Eduardo Martínez, Eduardo Poveda, un santo, Uriarte y ahora Casimiro López, buen obispo y muy humilde. Fíjese que el otro día estaba ingresado Manuel Bolaños, el cura de Moraleja y se presentó él a decir la misa, sin darse más importancia. Pero todos estos prelados han tenido suerte con el clero de Zamora, que nunca ha sido conflictivo y está trabajando en la franja de la miseria de España, que va desde Lugo a Extremadura.

- En las recién creadas unidades de acción pastoral El Cubo, Maderal y Mayalde, ¿cómo están distribuidos?

- El Cubo pasará a Corrales; Mayalde no se sabe muy bien, aunque lo más lógico sería con Peñausende y El Maderal, también a Corrales, aunque a mi entender estaría mejor con Argujillo, del que dista tan sólo dos kilómetros.

 
 La Opinión de Zamora, 13 de noviembre de 2005