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El pasado domingo a eso de las 6 de la tarde, el humo
espeso y denso en vertical y el toque de campanas,
congregaron a los vecinos, la mayoría de ellos en tareas de
vendimia, al comienzo de la carretera de Argujillo, dispuestos
como siempre a colaborar en las tareas de extinción de un
fuego, que por la sequía actual y el viento reinante parecía que
podía causar alguna desgracia.
Parece ser que por una negligencia involuntaria, o un
mal cálculo de las posibilidades, se prendió fuego en la maleza
existente en la trasera de la casa de la Sra. Lola, que
rápidamente se propagó a la finca conocida como del Capitán
Marino que dado su estado de abandono y convertida en un
completo matorral, levantaba unas llamas que ciertamente
imponían, y hacían sospechar que podía peligrar la casa de
Cesáreo y el corral de ganado de Manolo Santos. La destreza
de los vecinos consiguió cortar el fuego y así cuando llegaron
los Bomberos, Guardia Civil y Protección Civil, la cosa ya estaba
controlada, aunque ellos aún trabajaron lo suyo, para apagar
los focos que aun permanecían incandescentes.
Al final todo ha quedado en un susto, sin daños
personales y pocos materiales, pues se limitan a maleza en dos
fincas y el bungalow del Capitán Marino, por desgracia ya con
el tejado en el suelo hacia mucho tiempo, y lugar de juegos y
reunión de los muchachos del pueblo, la que otrora (años 60)
fuese un lugar importante.
Esperemos que no tengamos que tener que informar
de más accidentes como este, y dentro del susto y la
desgracia, hay un detalle que siempre conforta, y es el espíritu
de colaboración y valentía de todos los vecinos, hombres,
mujeres, pequeños y mayores para atajar las llamas y controlar
el fuego para que este no cause desgracias.
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