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una vida de poesía de     Manuel Matías Herrero
   
  En los bancos de los viejos volver a la página anterior   
 
 
Una pareja de ancianos
están sentados al sol
comentando tristemente
del tiempo que ya pasó.

¿Qué te pasa Juan Antonio
que tienes tanta tristeza?
Pienso tanto, amigo mío,
que me duele la cabeza.

Sabes que me encuentro solo
que no puedo trabajar
y en las casas de los hijos
sólo sirvo “pa” estorbar.

Esa historia se repite
con frecuencia amigo mío
por eso han hecho los hombres
las residencias y asilos.

Yo tengo esposa y me quiere
pero ya somos muy viejos
y pensamos cada día
en los hijos y en los nietos.

Pero ellos viven su vida
y no quieren ser esclavos
de estos viejos, que por viejos
suelen ser bastante raros.

Por eso querido amigo
debemos tener paciencia
y cuando estemos cansados
vamos a una residencia.

Allí tendremos amigos
con quien hablar de la vida
y consolar nuestras penas
si los hijos nos olvidan.

Eso esta bien Marcelino
pero me da mucha pena
que yo limpiase a mis hijos
y ellos limpiarme no quieran.

Que no les dejo dormir
por esta tos que me ahoga
y ellos no tienen en cuenta
lo que sufre mi persona.

Dicen que arrastro los pies
que mancho mucho la casa,
si no puedo levantarlos
¿para qué mayor desgracia?

Yo se que cuando hago pis
que mancho los calzoncillos
¿cómo poder evitarlo
si esta encogido el pitillo?.

Cuando tenía quince años
a tres metros lo enviaba
pero ahora, querido amigo,
de los pies no se separa.

Me dicen que huelo mal
y es propio de la vejez
pero ellos no se dan cuenta
que aquí llegarán también.

Yo que tanto trabajé
por darles pan y cariño
y ahora que no tengo nada
estorbo en todos los sitios.

Cuantas noches yo pase
velando sus calenturas
y ellos riñen si me quejo
de este maldito reuma.

Por eso le pido a Dios
que tenga piedad de mí
que el desprecio de los hijos
es muy triste para mí.

Si querido Juan Antonio
pienso que tienes razón
pero estar triste no quita
las penas del corazón.

Tenemos que ser valientes
y aguantar lo que podamos
porque el cariño cariño
esta vida lo ha cambiado.

Ya no hay rosario en familia
ya no hay amor entre hermanos
se apartan los matrimonios
y hay hijos abandonados.

Por eso querido amigo
debemos pedirle a Dios
que nos dé mucha paciencia
para aliviar el dolor.

Que tenga misericordia
de estos pobrecitos viejos
y a la hora de la muerte
le alivie los sufrimientos.