Quién no ha escuchado en esta mágica tierra nuestra, plagada de extraños dioses y de vocablos tenebrosos, “¡Ese Valisto!”, expresión que se remonta y se pierde en la oscuridad del entendimiento, con cientos de generaciones memorizándola hasta llegar a la actualidad, donde a penas se conoce que hubo una divinidad ibérica llamada Baelisto, que significa Blanquísimo o Brillantísimo, sirviendo ahora para decir lo apurada que está una persona, cual si hubiese perdido su grandeza espiritual y sólo le quedara la apabullante pobreza de su corazón.
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