Si deseas llamarte Alfredo, piensa que estarás en manos de La Diosa Freda o Frida, La Venus Nórdica, de quien portarás su esencia como si fuera un sello pegado en tu corazón, igual que si te llamases Fernando, que es de Hierro como cualquier madre, en este caso La Divinidad Germana del Frío, dotada del poder de helar las entrañas de su indefenso amante cuando está copulando, quien gozó de gran prestigio en la última glaciación europea.
|