¿Cómo hay que morir?, ¿dejando que alguien decida por uno o esgrimiendo el libre albedrío y quitarse de en medio, cuando se crea conveniente?; si de algo es dueña la persona es de su vida, y si no tiene derecho a decidir sobre cuándo venir, al menos lo tiene sobre cuándo irse, pero que no se ponga en manos de extraños, porque ya La Muerte es lo suficiente sabia para imponerse sin intermediarios, cuyos intereses son ajenos al destino de cada cual.
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