El Agua es como un Hacha, afilada y cortante, La Diosa Aja, que se eleva por encima de La Tierra cuando se Enoja, cual enamorada del Cielo, aprestándose a volver a Él, dejando tras de sí La Muerte, hecha de trozos de su alma, como si fueran Tajadas de La Gran Dama, que se dejaba asesinar en Tajos de madera, y luego se hacía engullir condimentada con Ajos, siendo tenidos los comensales por embriagados de su corazón.
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