Que nadie crea que quien no es una lumbrera en Este Mundo, se las va a apañar mejor en El Otro, porque se equivoca, pues quien cojea del entendimiento en El Maderal o en La Conchinchina, seguirá arrastrando su inteligencia cual si la tuviese tullida, y como no ponga empeño en reconducirse, proseguirá caminando su eternidad renqueante, sin alguna expectativa que claree su corazón y lo impulse hacia lo alto.
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