Parece una locura, pero La Muerte y El Amor están cortados del mismo patrón, que le da vida a la desgracia más horrible y a la pasión más grande, pero ¿quién puede traer al Mundo semejante contradicción, si no es La Mujer, Madre Universal?; El Mal y El Bien inseparables, con el libre albedrío empequeñeciendo a uno y engrandeciendo al otro, ahí radica nuestra grandiosidad, en nuestra libertad para elegir, si preferimos ser poderosos en menos tiempo, con las carencias propias de lo nefasto y lo oscuro, o elegimos el camino arduo y difícil, que conduce al Verdadero Conocimiento.
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