Fijaos como desfilan los persas gobernados por los ayatolás y acordaos cómo lo hacían los germanos de estandartes rojos y blancos con cruces negras, sin doblar la rodilla, de igual manera se hacía en La Plaza Roja de Moscú o se hace en La Plaza de Tianamen en Pekín; La Bestia nunca dobla la rodilla ante nada ni ante nadie, es marcial e impasible, y aunque hubiese niños delante impidiéndole marchar, aplastaría sus conciencias sin derramar una lágrima.
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