El Calor está propiciado por El Fuego y El Frío está presidido por El Agua, y sendos elementos tienden a la aproximación de sus extremos, constatándose en la negrura de una quemadura o de una congelación, como semejantes son dichas sensaciones cuyo final es La Muerte, pues ambas divinidades, o quizá una sola con dos apariencias distintas, son reinas del mismo mundo, ése del que desconocemos todo.
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