Entre El Río Amazonas, la serpiente de agua más grande de La Tierra, y El Río de La Plata, blanco como La Luna, habitan los guaraníes, Hijos del Agua, a cuya alma le dieron forma los jesuitas, que no pudiendo someter a su madre, La Diosa del Más Allá, intentaron destruirla, siendo ellos los que sucumbieron a su imperiosa razón, porque quien se enfrenta al Agua, sale empapado de su hechizos y su magia.
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