El Agua puede semejar un espejo y hacer que los seres humanos conozcan su corazón, reflejándose en su oscura luna, preguntándose por qué hacen lo que hacen y son como son, y a quien les indica El Camino de Ida y de Bienvenida, la llaman Guareña, creadora de pasiones y anhelos, que bautizó con su espíritu una tierra de vegas y arroyos, bajo cuya égida se encuentra La Villa de El Maderal, y otros pueblos como El Pego y Guarrate, cuyos nombres no pueden ocultarle su pertenencia, fecundados por su verde llama húmeda y enigmática, La Divina Madre de Múltiples Caras, con maneras celtas y huellas en Canarias o América, de quien nadie sabe su origen, aunque unos la proclaman surgida de La Vida y otros de La Muerte, apasionadamente enamorada de las carreras de toros por su misteriosa piel.
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