Los saltos que daban las doncellas cretenses en la antigüedad, sobre toros bravos, cuyos cuernos como curvados sables eran capaces de ensartarlas en un descuido, cintándolos de frente, catapultándose sobre sus lomos, para caer de pies, mirando en dirección opuesta al fiero animal, correspondían a La Luna zafándose del Sol, que la persigue en su afán por amarla o matarla, que tanto da, pues ambas pasiones son una misma.
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