Cuando el lidiador, vestido como El Sol, arremete contra el toro, Tauro, vaciándole el cuerpo de sangre con su espada, para fecundar La Tierra, es El Dios Mitra quien se faja en el ruedo, La Divinidad del Fuego nacida de las entrañas de Persia, que ensalza a sus seguidores y persigue a los infieles, adoptado por los soldados romanos por su carácter militar, tocado con un gorro frigio y sus artes de matar, incluyendo una marra de herrero.
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