La Diosa Cata Ibérica, brillante y enigmática, es tan poderosa e imprevisible, que alumbra cataclismos su alma, cual catarsis de nuestras conciencias, quienes se resignan a sufrir, avisadas previamente por el gato que cada hogar posee, capaz de anunciar catástrofes, como hijo de fiel naturaleza lunar, que presiente los cambios de humor de su gran madre, erizándose sus pelos y maullando, haciendo honor a su nombre chino, Mao, El Gran Timonel que todavía padecen los hermanos amarillos, aún después de muerto; en Europa sin embargo, el pequeño felino, que no se casa con nadie, lleva el nombre de su progenitora, Katt para noruegos y suecos, Katzer prefieren los germanos, Cat los anglos, Chat los francos y los latinos Cattus.
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