Dándole vueltas al Universo, intentando encontrar el hilo de su madeja, para poder tirar de él y que desvele algo de su oscuro misterio, he decidido fijarme una vez más en el número 10, El Principio y El Final o El Uno y el Todo, cuyo nombre las lenguas nórdicas lo derivan de Tir, Tio para la sueca y Ti para la noruega, La Divinidad Justa de esas tierras, mientras que las lenguas latinas le dicen Dios, Dix en la francesa o Dic en la portuguesa; Roma lo tenía muy claro y representaba al guarismo 10 con un aspa, que no deja de ser una cruz, antes de que Jesús fuese clavado en ella, la misma cruz apoyada sólo en un palo significa Diez en japonés, y que el chino en ambos casos llama Shí, la afirmación de que Dios y La Cruz son una misma cosa, el más grande enigma que está dentro y fuera de nosotros, capaz de originar La Vida y otorgar La Muerte.
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