Las palabras están poseídas de conocimiento, deseando contarte su por qué del Mundo, vocablo que te hace imaginar a La Luna, cual eterna diosa reinando en tu corazón, y cuando se niegan a descubrir su secreto, uno se empeña en arrancárselo, impulsado por la obsesión de narrar algo, aunque sea inventándolo de La Nada.
|