Nos encontramos en la cúspide de La Tierra, casi tocamos El Cielo con las manos, somos ancianos, muy ancianos, pero poseemos la determinación de una cabra montesa y la pasión de Venus, La Luna, que nos arropa del Frío Invierno, mientras El Sol se hace un sitio en nuestros viejos huesos calentándolos, desde El Veintidós de Diciembre hasta El Diecinueve de Enero, El Décimo Zodiaco, anunciándonos un mundo nuevo por llegar, pero que ya pertenece a nuestra alma.
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