Las doce constelaciones del Zodiaco inseparables de La Luna y El Sol, se corresponden con los doce príncipes de las doce tribus de Israel y una princesa en quien nadie repara, Dina, La Luna olvidada hija del Sol Jacob; veinte siglos después otros doce judíos se autoproclaman soberanos de La Nada, mas La Nada se llenó con las enamoradas almas de Magdalena o Torre de Dios y de Emmanuel o Dios Está Con Nosotros, y ahora un apasionado universo arde en tres lugares santos, Jerusalén, Roma y La Villa de Triana y de Pilatos.
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