A Él lo insultaron y lo vejaron en público, desnudando su alma y torturándolo, luego lo coronaron con espinos y lo crucificaron. Arrastrando la impresionante sombra de su calvario y de su muerte, Ella lo iba llorando por el desierto del Sinaí, agarrándose el vientre como si toda la prole de Jacob regresara a los misterios egipcios, mas como su historia crecía hermosa cual una catedral gótica y apasionaba cual luna de oro entrando por sus ventanas, decidieron inventar otra que levantara ampollas en su reputación, y para eso airearon que era una prostituta, indigna de ser desposada por El Rey de Los Judíos, de quien se habían apropiado hasta sus más íntimos sentimientos, pero el engaño no impidió, que en pequeños lugares levantaran santuarios en su honor, esculpiendo su imagen y celebrando su divino corazón cada 22 de Julio, como en La Villa de El Maderal, donde se reverencia a La Magdalena, como a una Gran Reina desde hace siglos.
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