No hay que correr en pos del conocimiento del que está ávido el corazón, que el saber no huye ni se esconde al verte; es verdad que no siempre está donde se busca y a veces se disfraza con máscaras cuyo aspecto sobrecoge o con atuendos que lo hacen pasar desapercibido, mas para eso está el entendimiento, que como la vara triangular del buscador de agua, hará intuir las vías ocultas por donde discurre.
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