Los ocho caballeros de túnicas blancas
y roja cruz templaria, que acampan junto a La Puerta del Reventón,
hay quien dice que son nueve, pueden entrar en La Villa si lo
desean, mas les está prohibido morar dentro del Perímetro de Los
Siete Colores, y cada día se acercan a La Iglesia para honrar a La
Patrona de El Maderal, que fue esculpida en madera de encina por
Pilatos, y a quien no cesan de agasajar con alhajas y sedas
suntuosas, vistiéndola una mañana de novia y al día siguiente como
una viuda, pero siempre iluminando su bello rostro de oro, plata y
piedras preciosas, acumulando un brillante tesoro a su alrededor,
que es la envidia de los otros santos allí representados. Después de
haberla desnudado, de haberla vestido y de haber conversado con
Ella, marchan a La Monumental Herrería, cuya dorada cúpula les
recuerda La Octogonal Mezquita de La Roca, que se
alza desde el siglo séptimo en La Explanada del Templo de Salomón,
para encargarle a Pilatos nuevos trabajos de orfebrería en honor de
La Magdalena y de su otro gran amor, Nuestra Señora de Argujillo,
que también visitan a diario.
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