Quien repite los pasos de otra persona e introduce sus pies en las huellas que admira o desea emular, es un necio que pierde el tiempo siendo otro, engañándose a sí mismo, mientras desperdicia sus propios valores utilizando símbolos que a El no le corresponden, pues cada cual tiene sus idiogramas, que debe conjugar con los que representan a la comunidad a la que pertenece, mas que se olvide de señales ajenas, porque esas lo equivocarán y retrasarán su grandeza.
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