Cuando La Dama del Caballo con Alas se metamorfosea en árbol de La Villa de El Maderal, su sombra es una bendición para el alma de quien se cobija en él; su fruto es un bálsamo para el corazón de quien se da el gusto de probarlo, y los pájaros que trenzan sus nidos entre sus ramas, no son aves, sino hadas y duendes, que juegan con sus mágicos cabellos.
|