El veinticinco del Séptimo Mes, tres días después de La Magdalena, inician su brillante andadura las estrellas que configuran el alado corcel, cuyo nombre evoca al agua surgiendo de una fuente, Pegaso, la constelación que alcanza su máximo esplendor entre Octubre y Noviembre, o entre El Mes de La Forja, cuando nace El Divino Herrero, con la sangre del color de los ojos de La Luna de El Maderal y El Mes de La Muerte, cuando las semillas yacen enterradas, aguardando su resurrección.
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