Cuando a La Villa de El Maderal, alguien, muy versado en las posiciones que ocupan las estrellas en El Cielo, decidió dividirla en dos mitades, una femenina o Triana y otra masculina o Pilatos, estaba desvelando algo grandioso del Misterioso Universo, y al instituir como patrona a La Magdalena, dejó muy claro hacia qué lado de la balanza se inclina nuestra naturaleza y cuál es nuestro destino.
|