Muy pocos saben, quizá porque los demás prefieren seguir ignorándolo, que Jesús cuando niño tenía malas pulgas, y al igual que Hércules en su infancia mató a su profesor de música, Jesús era temido por sus maestros, que temblaban ante su presencia, porque llevarle la contraria era mortal para ellos, aunque después se arrepintiera y los resucitara, como hacía con sus compañeros de juegos, a quienes dejaba sin habla o ciegos, cuando su cólera despertaba como un huracán.
|