De Las Siete Puertas de La Villa de El Maderal, todas de magnífica labra y con mágicos
guardianes, la del Reventón tiene la singularidad del Dios Río Talanda, que pasa bajo
ella, y se llama así, porque en una ocasión del bravío temperamento del Dios Nacido en
Dos Alamedas a Un Tiempo, el agua se atrancó junto a la puerta de mimbreros esculpida
por las forjadoras manos de Pilatos, embalsándose el grandioso espíritu del Río Talanda
en El Séptimo Color del Arco Iris, el morado, y cuando Triana ya había logrado calmar
la soberbia alma de su hijo, La Muralla de Los Siete Colores cedió, mientras los
habitantes de El Maderal y de Argujillo, inusualmente hermanados ante la catástrofe,
veían desde los tesos flotar a La Maravillosa Séptima Puerta, que sería recuperada
muchos kilómetros más abajo.
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