Quienes son proclives a ver prodigios, que no se manifiestan a la generalidad de las
personas, dicen avistar plateadas aguas fluyendo de La Alameda del Caño o de Triana y
aguas de oro brotando de La Alameda de Carrecubo o de Pilatos, y cuando se juntan en
mitad de La Villa, La Luna y El Sol de El Maderal se mezclan en un solo corazón, que
actúa como maravilloso crisol de su misterioso amor.
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