Triana hacía emanar de su blanca piel al Caballo con Alas, cual si lo pariera de sus
mágicas entrañas, y este hermético símbolo de su corazón, era también la pasión que
sentía por Pilatos, pues la habían visto, a La Señora de La Noche, cabalgando El Apuesto
Sol, en un misterioso sincretismo, donde la famosa Trinidad de El Maderal, había llegado
a ser uno solo, por obra y gracia del amor que se profesaban.
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