En su llegada a este mundo, el primer gesto de Triana, fue saludar a La Villa de El Maderal
con sollozos, y su mágico sentimiento hacía que su llanto tuviera los colores del Arco Iris;
mas lo que sucedía era que Pilatos la estaba viendo llorar, y los rayos de su apasionada
mirada, convertían a las lágrimas de La Dama de los Blancos Velos en gemas de siete colores.
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