El más intrépido, el más apuesto y el más fatuo dios, de cuantos pululan por La Villa, es
Trasoto; gran amigo de Pilatos también es su gran rival en El Amor, ocupando un lugar de
preferencia en el corazón de Triana, que lo tiene siempre protegiendo su espalda,
sintiéndose incapaz, después de haber intentado más de una vez reinar en su alma sin
éxito, de comprender que alguien como Él, no es preferido por La Luna de El Maderal frente
al Poeta de La Forja, que desvaría tanto como un día de tormenta, con una belleza que
nadie se atreve a definir. Trasoto, con la apariencia de un pavo real y las maneras de un
pura sangre, tiene hijos con Las Belliscas, las tres divinidades que lo aman por igual, y
le tejen sus deslumbrantes galas con enfervorecida pasión, para que se exhiba por doquier,
en sus duelos nocturnos con otros dioses o en sus sensuales cortejos a otras divinidades.
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