Era el séptimo día del séptimo mes y se cumplía el ciclo de siete años, en La Mansión del
Jaspe, para profundizar en el espíritu de La Gema. Al Caballero Siete Días y Siete Meses le
fue imposible convencer a La Dama del Caballo con Alas, y solo, mediante un sortilegio entró
en El Castillo sin Puertas. Dentro las personas, los dioses y otras divinidades, eran
escasos, cuando se inició un cortejo, donde se hacían necesarias poleas y un tiro de siete
corceles blanquinegros, que procedieron a pasar la página, que tocaba en esa ocasión. Doce
ancianos se acercaron y se aprestaron a leer el texto: “Un río por la derecha y otro río por
la izquierda, y en el centro El Mar, donde todo se hace grande y todo se hace pequeño”. Y
durante siete horas, una acalorada discusión se hizo interminable, con El Sol como testigo
de excepción.
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