“Soñé”, le decía Pilatos a Triana, “que veía dos ríos arando El Cielo, cual dos toros de
colores opuestos, que arrastraban dos gigantescos arados hendiendo las nubes, hasta hacerlas
sentir de dolor; luego los embrabecidos ríos desaparecieron en dirección a Valdeobispo, donde
hace mucho tiempo hubo un mar, y donde nacen las mágicas fuentes, que nutren de amor nuestro
pueblo”.
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