La llegada a este mundo de cualquier ser, siempre es un acontecimiento extraordinario, mas si
el ser es humano, el nacimiento se sublima, y si es nada menos que una divinidad, entonces del
evento emana magia, y hasta allí acuden gentes de todos los lugares y de toda condición a
rendirle homenaje a la recién llegada. Fue un quince de Abril cuando nació Triana, y lo hizo
lejos de El Maderal, pero dicen que personas que se hacían llamar reyes, semejándolo por su
atuendo de alta dignidad, arrojaron durante todo el día piedras preciosas, que El Sol hacía que
parecieran pequeñas lunas rodando por las calles de La Villa; mas hubo alguien, que no se
desprendía de sus diamantes más valiosos, en señal de alegría, por el nacimiento de La Real
Gema, sino que tiraba pequeñas piedrecitas de jaspe, y cuando se le preguntaba quién era y por
qué saludaba la venida de La Luna con piedras semipreciosas, él sólo respondía que El Amor era
La Gema con más valor.
|