Majavacas es una diosa, que da nombre a una alameda de El Maderal, a los pies del Cándano,
donde fue enterrada su alma, cuando el gigante murió defendiendo la sagrada piel de La
Villa frente a Argujillo. Y la diosa, que no deseaba apartarse de él, comenzó a mesarse los
cabellos, embadurnándolos con la tierra que sepultaba el cuerpo de su amado, hasta culminar
arrancándoselos todos, y de cada uno de ellos nació un álamo blanco o un álamo negro,
dependiendo del color de su pelo.
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