“Hay un libro custodiado por duendes y hadas en El Laberíntico Palacio Jaspe”, le contaba
Pilatos a Triana, “que ha sido escrito con letras de oro, por una cuadrilla de mágicos
herreros, que se inspiraban en El Cielo, cuando este culebreaba en días de tormenta, dibujando
relampagueantes carácteres, que eran forjados y transcritos en una mítica fragua. El áureo
libro, con hojas de plata y cubiertas de blanco acero, tiene unas medidas colosales y se
necesita un tiro de siete caballos para abrirlo y una reata de siete elefantes para moverlo
de sitio. Pero lo más grandioso del misterioso volumen es lo que puede leerse en él, por
quienes saben descifrarlo, que son doce ancianos de luengos y encanecidos cabellos; mas como
está prohibido reproducirlo, es todo un acontecimiento su lectura y los intrincados debates
que suscita, cada siete años, sobre el destino de La Dama de la Noche y del Caballero del Día,
todo ello circunscrito al universo de La Villa de El Maderal”.
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