-Ayer estuve con un antiguo amante tuyo-, le confesaba El Sol a La Diosa de La
Noche, -y nuestras cabezas volaron como lo hacen las águilas, planeando en círculo; El es
todo un caballero, con sentido del honor, y capaz de imaginar un gran sentimiento, para que
luzca en su altivo y orgulloso corazón. Cuando nos despedimos se desprendió un trozo de afecto,
que había arraigado en nosotros-. -Pero, ¿quién era?-, lo interrogó La Luna
impaciente. -Era El Dios del Mar y del Cielo, El Rey de Las Estrellas y de Los Sueños, El
Angel que quiso ser Demonio y no lo dejaron los sentimientos, que tiene en su escudo de armas
blasonada una ballena-.
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