Se estaban celebrando los festejos de la Santa Magdalena y un toro se atrevió con El Sol,
que estaba borracho, corneándole el corazón, y entretanto agonizaba llamaba a Triana,
apareciéndosele montando un alado corcel, que bailaba a su alrededor, mientras ella le
decía: “levántate tonto, que quien te hirió fue El Amor y la cornada no es de muerte sino
de vida”.
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