“Hay una calle en La Villa de El Maderal, que figura como Calle de Argujillo, dándole
honores a nuestro vecino, que no se merece, porque se ha ganado a pulso nuestro desprecio;
dicha calle es conocida popularmente como La Calle de Los Muertos, porque ese es el último
viaje, que hacen desde la iglesia al cementerio. Y cuando yo muera”, le decía Pilatos a
Triana, “me llevarán por ella en procesión, dentro de una caja hecha con madera de La
Villa, y detrás tu maravillosa estampa vestida de raso y tul negros, llorando plateadas
lágrimas, que irán recogiendo las hadas y los duendes en un barreño, para regar El Antiguo
Olmo y que siga brotando, iluminando La Villa de El Maderal con sus sortilegios.
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