“Siete besos para La Luna,
cual siete dagas,
que la hieran,
mas que no la maten,
que la inunden de amor,
hasta que comprenda lo que duele,
y mientras sangra,
que se beban su pasión
unos duendes y unas hadas”.
Estos versos fueron escritos por El Sol en La Nieve, a las puertas del Castillo de Triana,
mas ella nunca los leyó, porque Pilatos, arrepentido, derritió la enjalbegada inscripción
antes de que se despertara.
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