Hay un lugar entre Vitapaja y La Vega, donde almas en pena gritaban aturdidas, esperando que
alguien o algo las aliviara de su carga de dolor; lo llamaban Las Animas, y Pilatos le decía
constantemente a Triana, que él acabaría así, cuando La Muerte se lo encarara y le destrozara
sus sueños; mas La Luna, a quien no gustaban los paseos que El Sol se daba por el atormentado
lugar, siempre le contestaba lo mismo: “Si vas a terminar allí, por Dios que yo te encontraré
y mataré a quien me impida llevarte conmigo”.
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