Una pareja de carboneros, había hecho su nido en el anillo de un pozo del
Callejón de las Huertas; allí pasaban, unidos por el mismo destino, los
días y las noches. Nacieron los pequeños y todo era alegría. Sin embargo,
cuando decidieron intentar su primer vuelo, cayeron al agua; la madre venía
de buscar comida, y los encontró chapoteando desesperadamente; intentó
salvarlos, y pereció con ellos. Más tarde, el padre, contemplando sus
cuerpos inertes, quiso que su alma fuera al encuentro de su familia,
dejándose morir de melancolía.
|